#YoSoyUnPapá132


Por  Profe Tlali

Hace unos días, al ir a mi trabajo escuchaba el noticiero que conduce Carmen Arístegui, esta mujer, siempre tan puntillosa y reflexiva, comentaba la frescura de los jóvenes, que sin pedir permiso, de pronto, irrumpieron en la vida del país. A ellos, a los jóvenes que hoy se han acostumbrado a irrumpir donde sea y como sea cuando sienten que tienen razón, se debe esta oxigenación y sacudida que tanto necesitaba la gente en nuestro país.

Me anima saber que están vacunados contra la mediocridad y los regaños de quienes no queremos soltar la batuta, aunque no la sepamos usar

#YoSoy132

He de confesar que la emoción me embargó de tal manera que se me hizo un nudo en la garganta, sin duda recordé mis tiempos (ya lejanos) de juventud  y dije para mis adentros: « Adelante jóvenes ¡Luchen carajo! luchen por su presente y por nuestro futuro, sólo ustedes pueden lograr cambios trascendentes en México, como ya lo han hecho otros jóvenes como ustedes en otras partes del mundo, luchen por favor, que nada ni nadie los detenga ».

Como me sucede siempre que para bien o para mal tiene lugar algún evento donde los actores son jóvenes, pensé en tres que creo conocer un poco. Ellos son: Una Licenciada en Administración titulada con Mención Honorífica que actualmente estudia una maestría  en el Tec de Monterrey —he de confesar que yo no entiendo ese término de « on line »— y que hoy trabaja por honorarios en la Secretaría de Salud sin futuro alguno, pues al término del sexenio le van a dar las gracias y pasará a formar parte del ejército de desempleados. Otra es abogada y dentro de pocos días obtendrá el grado de Maestra en Derecho, también trabaja temporalmente en la Secretaria de Salud y la referencia de su trabajo la tuve un día, cuando comentó que al decirle a su jefa que renunciaría para auxiliar a un juez de paz, ella le dijo: « Si me dejas el trabajo, te mato », ella se ríe al platicarlo y termina diciendo: « Mi jefa sí sabe lo que valgo, ella sí me valora, lástima que al terminar el sexenio nos tengamos que ir de la secretaría ». El tercero es un buen estudiante, egresado de « Polakas » como llama a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, está feliz porque ya recibió los cinco votos de los sinodales para su tesis y después de los trámites de revisión de estudios le darán —eso dice él y yo le creo— fecha para su examen profesional, ojalá sea pronto, antes de que se le olvide el francés que habla tan bien y que aprendió cuando estuvo en Sciences-Po en París, aprovechando un programa de intercambio que esa escuela de Ciencias Políticas en Francia tiene con la UNAM.

los jóvenes que hoy se han acostumbrado a irrumpir donde sea y como sea cuando sienten que tienen razón 

#YoSoy132

Decía que cuando algo sucede a los jóvenes, pienso en estos  que acabo de describir y a eso se debe la emoción que sentí, porque Carmen hablaba de ellos y de otros como ellos y volví a pensar que estos tres —a estar seguro de que los tres— junto con millones de jóvenes mexicanos que seguramente viven situaciones parecidas a las que ellos viven,  habrán de tener la fuerza para que los cambios que se necesitan en México, hoy más que nunca, puedan ser. Esa, lo confieso, también es mi esperanza; por ello les digo: Jóvenes, adelante, vayan al frente y nosotros los viejos, los que no hicimos completa la tarea, vamos con USTEDES, así con mayúsculas, con USTEDES, es su tiempo, es nuestro tiempo. Me anima saber que están vacunados contra la mediocridad y los regaños de quienes no queremos soltar la batuta, aunque no la sepamos usar. También siento que muchos padres  piensan como yo, porque ellos conocen a los jóvenes que hoy están en la calle, a  esos que no pidieron permiso y que los quieren porque los conocen como yo conozco y quiero a estos tres, a estos que también —eso dicen— son 132. Y digo que creo conocerlos bien porque cuando me saludan o cuando se despiden, simplemente dicen:

« Hola, ya vine Pá… luego nos vemos Pá…»

Sí, sí los conozco…

Junio 2012

#YoSoy132

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Movimiento #YoSoy132: Elecciones y participación política


Se acercan peligrosamente unas elecciones que de alguna forma todos esperamos con ansia y miedo, todos los escenarios planteados y todos los resultados imaginables parecen tener posibilidades similares de concretarse, lo que venga después a veces ni queremos imaginarlo. Son peligrosas porque a tan pocos días del primero de julio, se siente por todas partes un aire enrarecido por la incertidumbre y la complejidad del proceso.

Incertidumbre porque todos y todas los que de alguna forma nos encontramos inmersos en acciones políticas concretas frente a esta coyuntura, vemos fuerzas e intereses muy poderosos tirando en todas direcciones sin tener demasiado claro quién está logrando tener más impacto en la población menos activa, o de plano apática. Complejidad porque con la ebullición de tantas expresiones políticas, es difícil no tropezarse unos con otros sin estar seguros quiénes jalan con nosotros y quiénes no, por lo menos de aquí al domingo de las elecciones.

Cargar con esta incertidumbre y esta complejidad es difícil incluso para los más hábiles estrategas de este viejo juego llamado política—juego que no se reduce a la coyuntura electoral, pero que sin duda se complejiza más y se vuelve más incierto en esta etapa—, por lo que      para los que aún estamos “verdes” es peor. Nos vemos en serias dificultades para enfrentar el momento con acciones claras que nos permitan lograr nuestros objetivos políticos o acercarnos a ellos.

En el caso de uno de los objetivos del Telar—la activación de la participación política ciudadana, de manera consciente, crítica e informada, es decir una participación permanente en la vida pública y no sólo el día en que corresponde depositar el voto—resulta evidente que nos falta mucho por hacer en materia de análisis de actores y de sistematización de la información.

Algunos viejos diablos, que “más saben por viejos que por diablos” pero que por ser diablos son unos ojetes, cargan con estructuras y maquinarias aceitadas de análisis, concentración y discriminación de información, junto con un amplio conocimiento de muchos de los actores políticos que existen desde hace tiempo. Por ello su labor es más sencilla o, mejor dicho, menos compleja. A estos sólo se les presenta el pequeñísimo problema de reconocer a los nuevos actores, sus interconexiones con los viejos, su forma de lucha y otros “pormenores” de los que hablaré más adelante.

Así, los jóvenes a su servicio… Mmm, para no ofenderlos mejor diré: Los jóvenes que tienen una posición política similar y que por ello se permiten trabajar con esos viejos diablos, tienen grandes ventajas frente a los que damos la lucha y participamos de manera independiente. Pero el problema no es su “alianza estratégica” con aquellos. Sería muy ingenuo creer que una organización o un individuo se puede mantener inconexos de otras organizaciones e individuos y desde esa posición conocer todo lo que hace falta en el mundo de la política; una de las labores fundamentales del quehacer político es tejer alianzas de apoyo, trabajo y solidaridad en las que se comparte información para trabajar mejor frente a los problemas.

No. Al problema que me refiero es a las prácticas mañosas, a la manipulación, a la falta de claridad y sensatez en la participación de estos jóvenes, así como la falta de honestidad y de valor para decir quiénes son y con quién colaboran cuando actúan en procesos organizativos más amplios donde se conjugan grupos e individuos nuevos y viejos. Es la participación de estos jóvenes y viejos la que dificulta y enrarece la atmósfera de quienes trabajamos de manera honesta y congruente o de quienes participan por primera vez sin saber muy bien dónde están parados, pero es una forma de participación chueca que siempre ha existido, así que como no desaparecerá por arte de magia, tenemos que aprender a combatirla y superarla.

Así, vuelvo al tema de los nuevos actores en la coyuntura electoral, actores que por su magnitud e incidencia política, están en boca de todos, aunque nadie sepa bien a bien qué son. Hoy, el más importante de estos actores es el Movimiento #YoSoy132, surgido de las redes sociales con una historia que, aunque no repetiré porque se puede encontrar con facilidad en internet, es necesario conocer para entender el papel del movimiento en estos momentos de convulsión. Existen otros actores menos extravagantes y un poquito menos jóvenes, pero la mayoría convergen al interior o se han sumado a este movimiento más amplio que lleva el sello de las redes sociales en el nombre, herramienta de las nuevas generaciones que los viejos tienen dificultades en entender.

Este movimiento está lleno de bichos raros a su interior, estamos los grupos independientes con poca experiencia y los que ya tienen sus años, los grupos partidistas -también unos más nuevos que otros-, los individuos que tienen mucha experiencia pero que por ideología o conveniencia no se han juntado con nadie, y los individuos que por primera vez participan atraídos por la efervescencia política que en gran medida han logrado las redes sociales. Están los chairos, los rojos con sus mil y un variantes, los rosas, los posmos, los pragmáticos, los progres, los de las escuelas privadas y los de las públicas, los todos y los nadas.

Lo cierto es que somos un chingo y cuesta trabajo ver la unidad entre tanta diversidad, por eso las largas discusiones y las fricciones, particularmente entre los que tienen una larga formación política que se jactan de experimentados y que tienen mucha labia pero poca acción, frente a los muy operativos que no les interesa en lo más mínimo hacer largas meditaciones y análisis político de las acciones a implementar sino hacer, hacer y hacer.

Al final es difícil marcar las divisiones y agrupar a unos con otros, no hay bloques claros a pesar de una fuerte polarización que en ciertos momentos pareciera bloquear el desarrollo del movimiento. Claramente el interés de incidir en las elecciones y evitar la catástrofe del fraude y la imposición son el chicle que con dificultades mantiene unidos a los que jalan para un lado o para otro, así que quizá sea ese el único elemento de cohesión que nos impulsa con poder y nos mantiene con vida.

Vida por unas semanas más, unos meses más, algunos esperamos que toda una vida, aunque seamos menos de los que empezamos, por que al fin de cuentas ese es otro objetivo que nos impulsa a sostener y fortalecer el movimiento como organización, como Telar de Raíces, la unidad frente al panorama de desesperanza. Siempre ceñidos a las condiciones organizativas que ha consensado el movimiento, es decir, trabajar a través de las asambleas locales y sin voz ni voto como grupo, pero si como sujetos.

En fin, acá estamos, contentos porque el movimiento ha adoptado una posición política importante ante las elecciones, la de respetar a aquellos que han decidido dar la lucha electoral pero también a aquellos cuyos objetivos van más allá de la coyuntura y que están desencantados de las instituciones del estado que se dicen representar la democracia formal. Es una posición similar a la que como organización tenemos a pesar de que en otros puntos no estemos tan de acuerdo. Este posicionamiento ha permitido mantener al interior del movimiento posturas que podrían parecer irreconciliables:

–       Los que van por el voto nulo: que creen aún en las instituciones como para ejercer el voto, pero consideran que ninguno de los candidatos es suficientemente bueno para votar por ellos.

–       Los que se abstendrán de votar: porque no creen que los candidatos representen la posibilidad de un cambio, y mucho menos las instituciones que se dicen democráticas pero que más bien son reproductoras de un sistema podrido de raíz.

–       Los que votarán útil: es decir, que su preferencia es por el/la candidato/a que va en tercer lugar, pero que al considerar indeseable al primer lugar, deciden dar su voto al segundo lugar y así permitir que rebase al primero.

–       Los que votan crítico: que consideran que el sistema electoral no abona a la democracia y la transformación del país, pero que ven un gran peligro en algunos de los candidatos y por eso deciden votar por el que consideran que será menos dañino para seguir con su lucha más allá de las elecciones.

–       Y los que votan simplemente: porque creen en algún candidato y creen en el sistema electoral mexicano, así como en la democracia institucional.

Sea cual sea la forma en que los ciudadanos decidan ejercer su derecho a votar, o a no hacerlo; es necesario terminar con el miedo y la incertidumbre remplazándolos por la claridad y el coraje; comprender que el calendario de los de arriba convulsionado por el periodo electoral, no limita de ninguna forma el de los de abajo, sino que al contrario, nos impone cada vez más tareas como la reflexión sobre los fundamentos mismos de la democracia institucional en la que supuestamente vivimos, o el apuntalamiento de las grandes y pequeñas alternativas de transformación social impulsadas por los pueblos de Chiapas, Guerrero o Michoacán, entre muchos otros que reconstruyen diariamente su dignidad, tan largamente atropellada.

Es por ello que, pase lo que pase el día de las elecciones, creemos que el dos de julio amaneceremos con un México distinto, no sólo por los resultados de unas elecciones que prometen polémica, sino debido principalmente a la participación ciudadana que movimientos como #YoSoy132 han permitido, impulsado y canalizado. En ese sentido, resulta fundamental que nosotros, los jóvenes libres, la sociedad civil y las organizaciones sociales, a pesar de quien sea electo o impuesto para ocupar la presidencia de México los próximos 6 años, continuemos impulsando nuestra organización, nuestras asambleas y principalmente los métodos de coordinación interorganizativos que habremos de utilizar a fin de encontrarnos, aprender los unos de los otros, dialogar y transitar así hacia la construcción de una plataforma cívica orientada a la generación de una agenda ciudadana y un programa de lucha que imponga la agenda de la gente a la de los políticos y demás poderes fácticos que controlan para su beneficio la economía, la sociedad y los ecosistemas de nuestro país. Pase lo que pase el día de las elecciones, es tiempo de construir otro México, el que sí queremos: el nuestro.

Vlad Temporal y Susanito Mecate