Principales actividades del Eje de Guerra Sucia del TPP


El 2013 ha sido un año de intenso trabajo en el Eje de Guerra Sucia del Tribunal Permanente de los Pueblos. En febrero se realizó la Semana Nacional Contra la Violencia Represiva del Estado que incluyó una conferencia de prensa en Cencos y dos foros (puedes poner un link hacia el video que te mandé, ojalá se pueda subir el video a la página) en los que estuvieron presentes varios académicos y organizaciones sociales y de derechos humanos (Ver: Programa de actividades).

El 28 y 29 de mayo se realizará la Preaudiencia de Desaparición Forzada y Ejecuciones Extrajudiciales en el marco de la Semana Internacional del Detenido Desaparecido, lo cual ha involucrado la vinculación del Eje de Guerra Sucia con las organizaciones que impulsan las actividades de esta Semana desde hace varios años. También ha implicado un gran esfuerzo conseguir el espacio, los recursos y a los jueces morales que participaran en el evento.

Por último, se han realizado varios viajes al estado de Puebla para platicar con las organizaciones y acordar la realización de la Preaudiencia de Represión Política en las instalaciones de la Unión Popular de Vendedores ambulantes “28 de octubre” los días 28 y 29 de agosto.

¿Por qué no se olvida el 2 de Octubre?


Mercedes Fernández

Sin duda uno de los episodios más trágicos en la historia mexicana, la matanza del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, invoca un sentimiento solidario; especialmente en los jóvenes de hoy y los que fueron jóvenes entonces. El 2 de octubre de cada año se marcha en recuerdo de los que cayeron alzando la voz, por la lucha que no ha terminado en contra de gobiernos que permanecen impunes, resistiendo un olvido que el gobierno agradecería tanto.

Existen dos caminos cuando se sale de episodios traumáticos: uno es olvidar, dar vuelta a la página y pretender que nunca pasó nada; el segundo es reabrir el pasado, aunque cause dolor, para tratarlo, sanarlo y, especialmente, para que sirva de algo en el presente. La memoria, sin embargo, es selectiva; algunos rasgos se conservan y otros se descartan. Por lo tanto, en la formación de una memoria colectiva es imprescindible reconocer qué es lo que se quiere recordar y para qué.

Tzvetan Todorov en Los abusos de la memoria dice “Ninguna institución del Estado debería poder decir: «usted no tiene derecho a buscar la verdad de los hechos, quienes no acepten la versión oficial del pasado serán castigados. Es algo consustancial a la propia definición de vida en democracia: los individuos y los grupos tienen derecho a saber, a conocer y a dar a conocer su propia historia». Es algo que no se puede negar, todos deben tener la capacidad para conocer su historia y poder transmitirla, pero sigue la pregunta de por qué hacerlo.

La respuesta no es muy difícil: porque «Quien olvida su pasado está condenado a repetirlo». Existen muchas maneras de formar una memoria colectiva, y es claro que algunas han probado ser más exitosas que otras y la experiencia en el sur de América  es una de ellas. Desde la dictadura y con la transición, los grupos de lucha en Argentina no permitieron que este episodio se olvidara. A la fecha se ha luchado activamente por la verdad y la justicia; Las Madres de la Plaza de Mayo son un ejemplo mundialmente reconocido de los desgarres que deja la desaparición forzada en la sociedad.

Existen tres características que han dado tanta fuerza al movimiento argentino: la primera radica en que no se habla de los desaparecidos en términos abstractos sino que se les da un nombre y se exige un cuerpo. La segunda es que las Madres no tienen símbolos, es decir, no tienen un solo nombre o desaparecido que funcione como estandarte para reivindicar a los demás, todos tienen el mismo valor. La tercera es que tienen sistemas de representación que invitan a que todos los puedan reproducir de modo que el alcance sea mayor.

La memoria busca la justicia y la reconciliación. En este sentido, a la fecha Argentina lleva más de 300 personas condenadas por la dictadura militar de 1976 a 1983 por lo que hoy en día no hay un solo desaparecido. En México también hubo una Guerra Sucia, hubo desaparecidos y muertos, el tejido social está desgarrado y no hemos podido sanar esa herida. Con la transición democrática se formó la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado. Los resultados se reflejan en lo que se ha avanzado en destapar la verdad; hacer justicia y en aprender del pasado: nada.

En México, hoy se habla de entre 10, 000 y 15, 000 desaparecidos y hasta de 300, 000. Por la naturaleza de las desapariciones resulta claro y triste que no puede haber un número exacto. Sin embargo, la recolección de denuncias por parte de organizaciones de defensa de Derechos Humanos arrojan estos números. Es claro que el impulso de la sociedad por la recuperación de la memoria implica erradicar la impunidad de los crímenes cometidos. La diferencia es clara, más de 300 juicios y condenas en Argentina y ningún desaparecido más, en México hoy en un número cada vez más sobrecogedor tanto de crímenes impunes como de personas que diariamente siguen siendo asesinadas y desaparecidas.

No obstante, como se argumenta más arriba, hay que tener claro qué se quiere recordar y para qué. En México la consigna «Ni perdón, Ni olvido» parece  caer en Los abusos de la memoria de Todorov; es decir que sí existe tal cosa como un «exceso de memoria», éste resulta igual de dañino que el olvido por completo. Cargar siempre en el presente con el papel de víctima del pasado impide ver el sufrimiento de los demás, y, más allá, impide emprender acciones para mejorar el presente, justamente lo que la memoria debe buscar.

No debe haber olvido, pero debe haber perdón, porque la sociedad necesita la reconciliación, se necesita fortalecer el tejido social para unirse en un mismo camino: un México que no tenga ni un solo desaparecido más, un México en el que la impunidad no esté a la orden del día, un México en el que no haya vidas desechables, un México que valore todas las vidas. Valdrá la pena reconocer las victorias de nuestros países vecinos y adoptarlas/adaptarlas al nuestro para que en verdad nuestra lucha contra la impunidad y el olvido sea exitosa.

Fotografía de @VladTemporal