Conferencias durante la inauguración de ECOS de los Pueblos


Para inaugurar el trabajo de mesas del Encuentro de las Comunidades y Organizaciones Sociales de los Pueblos, que se llevará a cabo del 7 al 11 de noviembre, se realizarán una serie de 3 conferencias con actores sociales de amplia trayectoria que compartirán sus experiencias entorno a los siguientes temas: defensa del territorio, violencia sistémica, y participación política.

Estas conferencias estarán abiertas al público en general y se llevarán a cabo en el Auditorio Ilhuicalli del centro de Tepoztlán, Morelos.

Conferencia:  Las luchas en Defensa del Territorio en Morelos 

8 de noviembre, 10:30 hrs, Auditorio Ilhuicalli, Tepoztlán

Moderador: Mariana Blanco (colaboradora de Telar de Raíces)

Conferencistas: Organizaciones contra el proyecto de La Tortuga, contra la ampliación de la carretera Tepoztlán y contra el gasoducto en Huexca.

Conferencia: La Violencia sistémica contra el pueblo y sus organizaciones

8 de noviembre, 16 hrs, Auditorio Ilhuicalli, Tepoztlán

Moderador: Bruno Acevedo Straulino (Telar de Raíces)

Conferencistas: Comité Cerezo México (D.F.), Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (Guerrero), Obreras Insumisas (Puebla) y Las Patronas (Veracruz).

Conferencia: Las formas de Participación Política como herramienta de lucha

8 de noviembre, 18 hrs, Auditorio Ilhuicalli, Tepoztlán

Moderador: Julio César Franco (Telar de Raíces)

Conferencistas: Gustavo Esteva, Jóvenes en Resistencia Alternativa (JRA), Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI) y Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS).

Ampliación de la autopista: -¡un mal necesario!-


De Pedro Flores Palacios

A menudo escuchamos que la ampliación de la autopista es un mal necesario, la primera de las interrogantes sería la de plantear; desde cuando y en qué sentido lógico los males son necesarios. En determinado momento, ¿nos atreveremos a decir que males como el narcotráfico, la contaminación ambiental, los feminicidios, las crisis económicas, las crisis sanitarias, las ejecuciones sumarias, las migraciones y otros tantos males que padecen la sociedad actual son necesarios? La medida más congruente que puede plantear el sentido crítico y maduro de la sociedad Tepozteca es el de analizar; ¿qué tan mal? y ¿qué tan necesario le es a la sociedad en su conjunto la ampliación de la autopista?

Las necesidades argumentadas suelen ser; mayor velocidad de circulación, en donde la necesidad se entiende como la libertad de circular a una mayor velocidad en un mundo particularizado y egoísta, enajenado del entorno en su conjunto. Suele ser este un argumento racional dentro de la lógica del neoliberalismo,  carácter racional de su irracionalidad. Su productividad y eficiencia, su capacidad de incrementar y difundir lo superfluo en necesidad y la destrucción en construcción, el grado en que esta civilización transforma el mundo de los objetos en extensión de la mente y el cuerpo del hombre (…).[1] Aunado a que el concepto de destructividad aplicado a nuestra sociedad (…) está obscurecido y anestesiado por el hecho de que la misma destrucción está íntimamente ligada con la producción y la productividad. Esta última aunque consuma y destruya a los humanos y a los recursos naturales, también incrementa las satisfacciones materiales y culturales alcanzables para la mayoría de la gente. La destructividad en la actualidad pocas veces se manifiesta en su forma sin la racionalización y la compensación apropiada.[2] Es decir que, las satisfacciones materiales suelen ser reconocidas como la propiedad de un automóvil o el uso de celulares con tecnología de vanguardia de donde, las necesidades de la sociedad se convierten en necesidades y aspiraciones individuales, su satisfacción promueve los negocios y la totalidad parece tener aspecto mismo de la razón.[3]

Sin embargo, el neoliberalismo ha tenido una efectividad limitada como una máquina para el crecimiento económico, ha logrado canalizar riqueza de las clases subordinadas a las dominantes. Este proceso ha involucrado el desmantelamiento de instituciones y narrativas en el cual el Estado, con su monopolio de violencia y con sus definiciones de legalidad, juega un rol crucial.[4]

Como resultado palpable de todo esto podemos citar el alto incremento de la tarifas de cuota y el destino de las ganancias. El modo de producción capitalista contemplado desde una perspectiva totalizadora. El objetivo principal de este sistema es la acumulación de capital y la maximización de la ganancia, así como la destrucción entre los hombres y de la naturaleza, por lo tanto: (…) el modo de producción establecido puede sostenerse si aumenta constantemente el volumen de bienes y servicios suntuarios o sea si va mucho más allá de la satisfacción de las necesidades materiales (la satisfacción de estás necesidades requiere de un tiempo cada vez menor), lo cual significa aumentar a la población consumidora (la masa de poder adquisitiva) susceptibles de comprar esos bienes y que generan el incremento sistemático en desperdicio.[5] Acción que suelen argumentar con el incremento de los flujos vehiculares.

La sociedad industrial ha promovido mediante los medios masivos de comunicación una cultura consumista (entiéndase vías rápidas de comunicación) que se encuentra permeada por la satisfacción ligada a la destrucción de la naturaleza. La destrucción de la naturaleza está ligada a su violación (de leyes agrarias, comunitarias, ecológicas y arqueológicas). La búsqueda de nuevas fuentes de energía está ligada al envenenamiento del entorno de la vida. La seguridad va ligada a la servidumbre, el interés nacional al expansionismo global, el progreso técnico a la manipulación y al control de los seres humanos por ejemplo por medio de despensas o restricciones económicas.[6] Por ello el resultado de la lucha en contra de la ampliación de la autopista no sólo está en juego las hectáreas de arboles que se pretenden derrumbar y sepultar bajo el asfalto, sino la integridad de la vida misma en todos sus ordenes.

Por ello es que como herramienta de la lucha tenemos que el límite natural del capitalismo impulsor de la autopista ha sido puesto en evidencia por cierto número de movimientos contestarios: la naturaleza aparece en ellos como una fuerza potencial de transformación social, en la medida en la que constituye la antítesis concreta de su propia integración al proceso de producción capitalista. Y no solamente en el sentido de que las organizaciones de defensa de la naturaleza son una amenaza para los beneficios de la gran industria y para los intereses militares. En la revuelta contra lo nuclear y contra el emponzoñamiento generalizado del medio ambiente, la lucha por la naturaleza es también una lucha contra la sociedad capitalista actual, y su protección es un desafío al capital. [7]


[1] Guzmán P. Jesús I. Casa de Tiempo. En Herbert Marcuse, Eros, Naturaleza y Razón. P. 28.

[2]Op. Cit. P. 28.

[3]Op cit. P. 28.

[4]Harvey, David,  el neoliberalismo com destrucción creativa, revista Memoria Nº 232, p. 26.

[5] Guzmán P. Jesús I. Casa del Tiempo. En Herbert Marcuse, Eros, Naturaleza y Razón. P. 27.

[6]Op.Cit.. P. 27.

[7]  Marcuse, acerca del análisis de Bahro, Universidad Autónoma de Sinaloa, p. 19.