Seguro Popular “engañoso ” y sus derechohabientes.

 De Liliana L. Mejía Cortés

Es posible que uno de los temas más importantes en México y el mundo sea la salud. Reclamos de diversa índole se han suscitado sobre la supuesta gratuidad de los servicios tan predicados del denominado Seguro Popular.

Resurgen cada día nuevos cuestionamientos sobre la eficacia de los programas impulsados por el gobierno federal. El Seguro Popular ha dejado mal sabor de boca a muchos de los derechohabientes, desde la poca amabilidad, apatía, aires de prepotencia de los encargados y sobre todo la falacia de gratuidad en el servicio.

Como prueba fehaciente en el poblado de Ixcatepec en Tepoztlán, Morelos, donde se llevó a cabo el tramite para nuevos usuarios, surgió la inconformidad de un habitante. Severiano Rojas, un campesino de avanzada edad, discutía ferozmente con uno de los encargados y le exigía que le reembolsaran el dinero que había pagado por la atención de su nieto en un hospital de la ciudad de Cuernavaca.

En el estado de Quintana Roo se suscitó un acontecimiento parecido: tras un reclamo al mismo presidente de la República, Felipe Calderón, el cual se encontraba de visita. Una mujer le reclamaba airadamente un cobro injustificado en el Hospital General de Cancún. Asimismo le cuestionó directamente sobre la supuesta gratuidad de los servicios que él y su gobierno tanto predican.

 

Ante la inminente declaratoria de la cobertura universal de la salud, como el gran logro del sexenio, es necesario informar objetivamente sobre los alcances reales del Seguro Popular.

La propaganda oficial desbordaba en anuncios que afirmaban que todos los mexicanos y mexicanas tendrían la atención médica y medicamentos requeridos y que el servicio incluía mil 400 enfermedades, poco a poco cae en el rubro de una colosal mentira.

Lo que muchos de los derechohabientes ignoran es que en realidad el Seguro Popular sólo cubre el Catálogo Universal de Servicios de la Salud (Causes), que son 275 intervenciones de consulta, urgencias y hospitalización, y nueve padecimientos de gasto catastrófico.

Esto significa que el paciente debe pagar el tratamiento de todas las enfermedades no incluidas en estos rubros. Persiste de esta manera una barrera económica muy importante de acceso a la atención medica de los derechohabientes.

De igual manera, existen varias interrogantes hacia el presupuesto federal destinado al tema de salud y el llamado Seguro Popular, por ejemplo: Los recursos asignados para el tratamiento del grupo de gastos catastróficos fueron 6 mil 873.93 millones de pesos en 2011, dato que contrasta con la asignación de 9 mil 257.8  millones de pesos en el Presupuesto de Egresos de la Federación.

Además cabe señalar que el Fideicomiso de gastos catastróficos disponía de 30.2 millones de pesos en el tercer trimestre del 2011, por lo que no se justifica restringir la inclusión de más enfermedades. De hecho, en el último informe presentado por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que incluye los resultados de la fiscalización de la Cuenta Pública 2009, detectó anomalías por cerca de 3 mil millones de pesos en los recursos que ese año se entregaron a los estados para la operatividad del Seguro Popular.

Es realmente inimaginable que un programa federal que contará para este año con un presupuesto de 430 mil millones de pesos, siga teniendo enormes deficiencias, no solo de caracter social, sino igualmente administrativo.

De los problemas antes señalados, quizás el que mayor descontento de la población es el de Servicios médicos, farmacéuticos y hospitalarios, puesto que los resultados de encuestas recientes, señalan que: 94.8% de los beneficiados encuestados tienen que comprar sus medicinas con recursos propios, sumando el porcentaje de inconformes por el deplorable equipamiento del centro de salud, la falta de médicos, y el tiempo de espera para recibir atención médica. Eso sí, siempre y cuando se consiga una cita. El discurso propagandista sobre la cobertura universal gratuita de la salud dista mucho de nuestra lamentable realidad, a pesar de que año con año son más los afiliados a las enormes listas,  aún quedan demasiadas interrogantes en el aire, que por supuesto no  se dará  esclarecimiento a la gran inquietud de la población, que exige ferozmente su derecho fundamental a una salud digna.

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